Reflexiones de un editor cristiano

Reflexiones de un editor cristiano

El pasado 15 de julio el periódico Verdad y Vida de Venezuela arribó a los 31 años de fundado, el mismo inició como un quincenario impreso y con la llegada del Internet se convirtió también en un medio digital. Dios me ha honrado llevándome a fundarlo y me ha dado de su sabiduría para dirigirlo durante todos estos años.

Verdad y Vida nació 8 meses después que mi hijo mayor; es decir, tanto este medio impreso/digital como mi primogénito han sido para mi una escuela, uno me ha enseñado a ser un ministro del Señor a tiempo completo en las comunicaciones y el otro a ser un padre; altas y honrosas misiones que Dios me ha permitido ejercer.

Como padre tengo tres hermosos hijos (Pedro Antonio, Georges Samuel y Gracia Teresa), como editor tengo miles de lectores que esperan ávidos por el contenido del periódico, tarea que comparto en este blog semanal que gentilmente me han cedido mis amados hermanos de Evangélico Digital.

31 años de trayectoria comunicacional me han dado grandes enseñanzas de dependencia del Señor en la exposición celosa de las Sagradas Escrituras, de ello quiero transmitir algunas reflexiones que he vivido con la ayuda del Espíritu Santo y que espero sean de gran bendición para usted, amado lector, y para el liderazgo cristiano de nuestro continente; en especial para aquellos que están en las lides comunicacionales o aspiran estarlo algún día.

• Extremo cuidado informativo. Si los medios seculares son poderosos, más lo son aquellos que sirven al Todopoderoso, pues además de la influencia sobre los lectores, está el uso de la eterna Palabra de Dios. Ningún medio ni comunicador debe dañar la unidad de la iglesia; es decir, no debemos hacernos eco de los extremos doctrinales ni de interpretaciones particulares que rayan en lo extrabíblico y dañan la unidad del cuerpo de Cristo. Ser cristocéntricos es la mejor actitud.

• Peligro del «amarillismo periodístico». En Venezuela así se le llama al periodismo exagerado, alarmista o sensacionalista; que busca rédito personal en el tratamiento de las noticias, en vez de la objetividad que demanda cada caso, especialmente cuando se trata de información cristiana. Varios medios «cristianos» que pululan por Internet, usan términos despectivos en sus informaciones, como: «Presunto profeta», «el autodenominado apóstol», «el supuesto pastor»; con lo cual se convierten en jueces de los hermanos (Mateo 7:1). También buscan hacer leña del árbol caído, cuando ventilan con cierto morbo mundano situaciones tristes o inmorales de hermanos y organizaciones, como si estos «periodistas» no fueran también pecadores. Pablo dice: «…los pecadores, de los cuales yo soy el primero» (1ª Timoteo 1:15).

Se nos manda a levantar al caído, a restaurar al abatido, no a hundirlos más en su ya penosa situación. Parecen medios de comunicación del diablo en vez de Cristo. No significa que no debamos reseñar lo malo, pero debemos hacerlo con tino, con discernimiento para no herir a nadie. Desenmascaremos las falsas doctrinas, pero sin herir a quienes fueron engañados por ellas. Debe primar la restauración por sobre la destrucción.

• La necesidad de finanzas. El tema del sostenimiento de los medios cristianos independientes es otro gran obstáculo a vencer. Es cierto que si Dios llamó a alguien para servirle en los medios Él le suplirá, pero no es menos cierto que Dios usa a personas para bendecir a personas. Hasta ahora a muchos líderes, empresarios y organizaciones cristianas a lo largo de Latinoamérica no se les ‘ha revelado’ los grandes beneficios de invertir en los medios del reino; algo que sí están aprovechando los empresarios no cristianos, quienes han visto en nuestros medios alcance y penetración para sus productos a pesar de que no entienden la bendición que significa invertir en la obra del Señor. Nuestra oración y fe es que nuestro liderazgo algún día entienda que «dar a Dios para recibir bendiciones» (Lucas 6:38), también incluye a los medios cristianos.

• El uso y abusoMuchos buscan a los medios para proyectar sus actividades, ideas, ministerios, etc., cuando los necesitan y a veces ni las gracias ni una ofrenda les dan, terminan «usando» a los medios para su beneficio y «abusando» de la entrega, servicio y generosidad de estos. ¿Olvidan quienes así actúan que mantener un medio es costosísimo y que quienes laboran en él también tienen familia y necesidades que cubrir? «El obrero es digno de su salario», sentenció nuestro Señor.

• Empatía. Los medios y comunicadores cristianos tenemos la alta responsabilidad de ser apoyo y proyección para el evangelio y la labor de la iglesia en general; podemos tener posturas personales, pero ellas no deben influir en nuestro desempeño objetivo e imparcial, que son fundamentos de la ética periodística y de la misma Palabra de Dios. Si muchos líderes no entienden y apoyan la labor de los medios y comunicadores cristianos, nosotros debemos «poner la otra mejilla» y no usar nuestra función para arremeter contra nadie, sino como instrumento de servicio.

En Venezuela actualmente están sucediendo muchas cosas donde algunos ministros cristianos están «usando y abusando» de la Iglesia que Cristo compró a precio de sangre para el beneficio de sus ‘agendas ocultas’, que a pesar de nosotros conocerlas JAMÁS usaríamos los medios que dirigimos para arremeter contra esos oscuros fines, pues dañaríamos a la novia del Cordero que es inocente del proceder de estos. Cristo será quien separe el trigo de la cizaña, si lo hacemos los medios y comunicadores podemos dañar también al trigo.

• Son de Dios, no nuestrosLos medios de comunicación y nuestro talento comunicacional le pertenecen a Dios, no son nuestros, son herramientas para servir al propósito eterno del Señor y debemos usarlos en el marco de su voluntad, no para el beneficio personal que vaya más allá que el de mantenerlos y ganarnos el diario sustento para los nuestros. Quien no entienda esto, sencillamente está obrando en su carne y no en el espíritu.

Hay muchísimos temas más que la ‘escuela de comunicaciones’ del Espíritu Santo me ha enseñado en estas poco más de tres décadas como editor del único quincenario cristiano impreso que se ha fundado hasta ahora en Latinoamérica. ¡Toda la gloria y la honra son de Él y para Él!

Espero seguir aprendiendo muchas cosas más para, humildemente, poder ayudar al liderazgo cristiano y a los comunicadores que están comenzando o piensan fundar un medio de comunicación escrita, digital o radial, que es donde Dios me ha llamado hasta ahora para su servicio; un honroso y glorioso servicio. No nací para esto,

Él me llamó y me formó para esto, por eso toda la gloria es suya y de nosotros el invaluable privilegio de ser útiles para su reino.

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