¿Puede Francisco ‘bendecir’ lo que Dios abomina?

¿Puede Francisco ‘bendecir’ lo que Dios abomina?

Vuelve a arder la religión católica puertas adentro y esta vez no sabemos si Francisco tenga suficiente ‘agua’ para apagar semejante incendio que han prendido cinco cardenales en torno al tema de las uniones homosexuales y su posible aceptación por parte del Vaticano (es decir, el resto de la jerarquía católica y el cuerpo cardenalicio, porque Bergoglio hace rato le dio su buena pro a la perversión sexual).

El Papa se declaró abierto a ‘bendecir’ las uniones homosexuales, ante las preguntas que se filtraron dos días antes del Sínodo de Obispos que abordará ese tema, hechas por los cardenales conservadores: el estadounidense Raymond Leo Burke, el alemán Walter Brandmüller, el mexicano Juan Sandoval Íñiguez, el guineano Robert Salah y el chino Joseph Zen Ze-kiun.

Estas preguntas de los cardenales, entre los que hay algunos notorios críticos a Francisco como Burke o Salah, en torno a acoger y ‘bendecir’ al colectivo LGBTIQ+, se dieron dos días antes de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que arrancó el 04 y concluye el 29 de octubre de 2023, la cual tendrá tres posibles conclusiones:

1.- Aceptan ‘bendecir’ a las comunidades LGBTIQ+ y contravienen a Dios violando las Escrituras.

2.- Rechazan ‘bendecir’ a estas depravadas comunidades y vuelven a los preceptos bíblicos.

3.- Se produce una cerrada votación que abriría más la brecha de la división en la jerarquía católica, lo que podría acercar más la rebelión interna y generar un cisma.

Pero eso se verá el 29 de octubre. Por los momentos nos centraremos en las impositivas incoherencias bíblicas de Francisco al pretender ‘bendecir’ lo que Dios abomina en las Sagradas Escrituras.

El Papa Francisco respondió a los cinco cardenales y a la feligresía romana:

• «No podemos ser jueces que solo niegan». Para empezar, Cristo dice: «no juzguen para que sean juzgados», pero eso no significa que debamos pasar por alto nuestros pecados y los del prójimo, y aceptar lo que Dios claramente condena en la Biblia; porque seríamos unos falsos maestros que acarician el pecado para quedar bien con la gente, en vez de reprenderlo, como siempre lo hicieron los profetas, Cristo, los apóstoles y millones de cristianos durante estos casi 2.000 años.

 «La iglesia (católica) tiene una concepción muy clara sobre el matrimonio que es la una unión exclusiva, estable e indisoluble entre un varón y una mujer, naturalmente abierta a engendrar hijos» por lo que «evita todo tipo de rito o sacramental que pueda contradecir esta convicción y dar a entender que se reconoce como matrimonio algo que no lo es». Persiste el Sr. Bergoglio en sus habituales contradicciones, si el matrimonio bíblico es sólo entre un hombre y una mujer, entonces ¿por qué mantiene obstinadamente su apoyo a las uniones homosexuales? ¿Por qué se empeña en llamar a lo malo «bueno» y a la maldición «bendición»?

• «En el trato con las personas no hay que perder la caridad pastoral, que debe atravesar todas nuestras decisiones y actitudes. La defensa de la verdad objetiva no es la única expresión de esa caridad, que también está hecha de amabilidad, de paciencia, de comprensión, de ternura, de aliento». La ‘caridad pastoral’ no puede estar por encima del mandato divino, a lo que Dios llama pecado ningún hombre por muy ‘amable, paciente, comprensivo, tierno o alentador’ que sea puede desobedecer las Sagradas Escrituras. Hay que exhortar al pecador a arrepentirse de su pecado para que el perdón de Cristo lo alcance, pero nunca aplicarle una farisaica ‘caridad’ que en vez salvarle lo condenará más.

• «La prudencia pastoral debe discernir adecuadamente si hay formas de bendición, solicitadas por una o por varias personas, que no transmitan una concepción equivocada del matrimonio»; porque cuando se pide una bendición «se está expresando un pedido de auxilio a Dios». ¡Válgame Dios! NO HAY manera de bendecir lo que Dios abomina, lo solicite quien lo solicite; la perversión sexual es y siempre será pecado, por lo que amerita de un obligatorio arrepentimiento, pero Francisco pretende soliviantar los preceptos bíblicos y encubrir con un falso manto de religiosidad el pecado para complacer a los colectivos LGBTIQ+.

De dónde saca el Papa que pedir ser ‘bendecido’ (que es reconocer y aceptar su pecado) es «un pedido de auxilio a Dios». Reiteramos, el único pedido de auxilio a Dios es reconocer su pecado, arrepentirse de él y rogarle a Jesucristo el perdón que ganó en la cruz para nosotros los pecadores; no existe bíblicamente otra manera de ser auxiliado, que Francisco pretenda lo contrario lo hace un falso ante los ojos de Dios.

• «Si bien hay situaciones que desde el punto de vista objetivo no son moralmente aceptables, la misma caridad pastoral nos exige no tratar sin más de ‘pecadores’ a otras personas cuya culpabilidad o responsabilidad pueden estar atenuadas por diversos factores que influyen en la imputabilidad subjetiva». Aquí cabría usar la frase de un famoso presidente venezolano ya extinto: «¡Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario!». Sinceramente no se entiende esta última ‘verborrea’ papal.

¡Déjese se inventar cuentos, Sr. Bergoglio! El pecado es la causa principal de la tragedia humana, Dios ha prescrito una ley que sólo por la gracia de Cristo podemos cumplir, pero eso nunca será posible sin un ARREPENTIMIENTO GENUINO, y esto vale para todo lo demás, porque la puerta para la bendición de Dios comienza con el arrepentimiento y el perdón de Jesucristo, sin eso nada ni nadie podrá ser bendecido, así lo diga el Papa, que aunque se considere a sí mismo como «infalible», en realidad está más confundido y perdido en las páginas de la Biblia como el más infeliz de los ignorantes; y, lamentablemente, está arrastrando tras él a la de por sí confundida y perdida comunidad LGBTIQ+.

Veamos, ¿qué significa bendecir?, llanamente significa ‘decir bien’ de algo o alguien; pero la definición más académica expresa: Invocar sobre una persona, un lugar o una cosa la protección de Dios y su espíritu santificador por parte de un sacerdote o ministro religioso; consagrar una persona, un lugar o una cosa a Dios mediante el rito adecuado.

Como se pudo haber dado cuenta, la definición académica de bendecir es meramente dogmática y ritualista; sin embargo, bendecir a la luz de la Biblia es más que un mero acto ritual, es hablar bien de parte de Dios sobre una persona o lugar, es desearles que las promesas y las cosas buenas de parte de Dios vengan sobre la vida o propiedad de alguien.

Sería absurdo bendecir lo que Dios no bendice, sería algo tan banal como el ‘agua bendita’ que los sacerdotes romanos esparcen a diestra y siniestra sobre gente, objetos, lugares y hasta sobre los muertos.

Por lo tanto, ‘bendecir’ las uniones de personas del mismo sexo, cuando a todas luces la Biblia declara en muchas partes que la homosexualidad es pecado y que los homosexuales y afeminados que no se arrepientan y reciban el perdón de Jesucristo no podrán entrar al cielo (Romanos 1:21-32; 1ª Corintios 6:9-10,15-20).

Si Dios -en quien comienza y termina toda bendición- condena la homosexualidad, ¿en nombre de quién «bendecirá» el Papa o cualquier ministro religioso a las parejas del mismo sexo? Significa que es IMPOSIBLE BENDECIR lo que Dios abomina y maldice, ni la comunidad LGBTIQ+ ni ningún ser humano debería dejar que sus líderes religiosos le engañen de manera tan vil.

Los hombres, no importa el nivel religioso o ministerial que alcancen, no están facultados para bendecir lo que Dios no bendice, hacerlo es el acto más irresponsable y absurdo que hay, y del cual darán cuenta a Dios, empezando por el Papa Francisco.

Amanecerá y veremos si vence la sensatez y la defensa de la Biblia en la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos Católicos o terminan de deslizarse y deslizar tras sí al abismo a su feligresía (incluidos los LGBTIQ+, por supuesto).

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