El rol del hombre

El rol del hombre

En nuestro artículo de la semana pasada comenzamos explicando la creación de Dios del hombre y la mujer para que compartieran la vida de manera heterosexual y procrearan para perpetuar la especie hecha a imagen y semejanza de Él, a ellos el Señor encargó la administración de todo lo creado, pero luego de que pecaron entró la muerte y la maldición en el mundo.

Al hombre se le responsabilizó de la caída, aunque fue la mujer la que lo indujo a comer del fruto prohibido, porque el varón fue establecido por Dios cabeza de la creación y de la mujer; mientras que a ella la sometió al varón, diciéndole: «Tu deseo te llevará a tu marido, y él te dominará». La mujer fue hecha como ayuda idónea sujeta a su marido, cualquier intento por subvertir este orden es rebelión contra Dios y contra el sexo masculino.

No obstante, una vez vino Jesucristo a redimir a la humanidad caída por causa del pecado, habló de la relación del hombre con la mujer y el matrimonio en su reino aquí en la tierra, y posteriormente los apóstoles fundamentaron a la Iglesia y en ella la relación del hombre con la mujer (el marido con la esposa), rechazando cualquier otra relación íntima fuera del matrimonio y con el mismo sexo (en la Biblia nunca se habla de géneros, eso es un invento de la extraviada ideología de género), relaciones prohibidas que Dios califica como «fornicación» y «adulterio».

Lo escrito en la Biblia son el fundamento divino para el hombre y la mujer, sean estos creyentes en Cristo o no, lo cual será usado por Dios para juzgar a la humanidad; pues el desconocimiento de los preceptos bíblicos no eximirá a los hombres de su cumplimiento.

Lo acepten las comunidades LGBTIQ+, las feministas, ateos, mujeres en abierta rebelión, entre otros; es la eterna y perfecta Palabra de Dios que será usada para juzgar a cristianos y no cristianos.

1ª Timoteo 2:11-14, habla de la sujeción de la mujer al hombre: «Que la mujer aprenda en silencio y con toda sujeción, pues no permito que la mujer enseñe ni ejerza dominio sobre el hombre, sino que guarde silencio. Porque primero fue formado Adán, y después Eva; y el engañado no fue Adán, sino que la mujer, al ser engañada, incurrió en transgresión».

Efesios 5:22-25,28; enseña acerca de la relación matrimonial, mandando a las casadas que «honren a sus propios esposos, como honran al Señor; porque el esposo es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador… Así también los esposos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo».

El orden jerárquico en la relación matrimonial que agrada al Señor es «que Cristo es la cabeza de todo hombre, y que el hombre es la cabeza de la mujer, y que Dios es la cabeza de Cristo» (1ª Corintios 11:3). La autoridad masculina en la creación siempre ha existido, por lo que no hay lugar para el feminismo, la homosexualidad, entre otras desviaciones.

Es así como las Escrituras sentencian: «¿Acaso no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se equivoquen: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlterosni los afeminadosni los que se acuestan con hombres, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los malhablados, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios» (1ª Corintios 6:9-10).

En tan solo dos versículos, la Biblia habla de cuatro graves pecados que tienen que ver con la masculinidad establecida por Dios y que la sociedad de hoy la considera «normal»La fornicación, es toda relación sexual antes y fuera del matrimonio. El adulterio, es el sexo con otra persona que no es su cónyuge. El afeminamiento, son aquellos que permiten que sus cuerpos sean usados de un modo pervertido (los travestis, “…ni el hombre se pondrá vestido de mujer; porque cualquiera que hace esto es una abominación al SEÑOR tu Dios” (Deuteronomio 22:5); los trans; drags; metrosexuales; etc.). Y la homosexualidad, que es la relación sodomita entre dos hombres.

La ideología de género aupada y financiada por la élite globalista para minar y destruir la masculinidad establecida por Dios, y que lleva al mundo a su destrucción moral y social, está generando un peligroso desequilibrio y destrucción de la familia como núcleo divino fundamental de la sociedad, puesto que con la sexualidad irresponsable, la sodomía y feminización del hombre están destruyendo el referente del padre protector y responsable, por el de alguien pervertido, desviado, libertino e irresponsable.

El resultado de atacar la masculinidad es producir una generación de hombres sin identidad o con una vida desviada, que arrastrarán tras sí a la mujer y los niños, que son el futuro de la humanidad. La niñez de hoy está siendo abusada no sólo sexualmente, sino en lo moral y en cuando al referente del varón y padre, trayéndoles confusión de identidad y mucho dolor; arrojándolos a las calles donde les espera la promiscuidad sexual, las drogas, las enfermedades y hasta el suicidio.

El rol del hombre a la luz de la Biblia como cabeza y responsable de la creación, es ser un varón en todo el sentido de la palabra, un esposo fiel, protector y cabeza de la esposa, y un padre ejemplar que moldee el carácter y la identidad de sus hijos como Dios los envió al mundo: niño o niña; y si es cristiano debe ser el sacerdote de su hogar y edificador de la Iglesia como responsable inmediato después de Cristo, que es la cabeza.

Por eso los progresistas y su lobby LGBTIQ+ (la cara visible de la élite globalista satánica) atacan tanto la masculinidad, pues si logran debilitarla están logrando pervertir al resto de la creación y al orden que Dios estableció en la tierra desde el mismo principio. 

Atacar la masculinidad es atacar a Dios mismo, es subvertir el orden establecido sin el cual la humanidad como la conocemos dejaría de ser, por eso fue que Dios destruyó a Sodoma y Gomorra, y, sin duda, lo volverá a hacer muy pronto, luego que la Iglesia sea arrebatada por Cristo al cielo y se siente a gobernar al mundo el hijo de perdición: el anticristo.

Pero todavía hoy hay tiempo para aquellos que se arrepientan de su pecado y se vuelvan a Dios a través de Jesucristo, quien pagó en la cruz por nuestros pecados y le espera con los brazos abiertos. Mañana puede ser muy tarde, hoy es el día de su salvación. No desaproveche esta oportunidad, porque tal vez lo lamente por toda la eternidad.

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