La nueva Inquisición

La nueva Inquisición

La palabra inquisición viene del latín inquisitio, que significa «averiguación» o «investigación»; existió un tribunal religioso que averiguaba y castigaba hasta con la muerte lo que este consideraba «delitos contra la fe» (católica romana, vale aclarar).

La Inquisición o ‘Santa Inquisición’ se trataba tanto del proceso legal como de las instituciones de la religión católica y, en ocasiones, hasta los protestantes cayeron en el grave pecado de juzgar y condenar lo que consideraban era una «herejía».

La Inquisición tomó forma en la época medieval (en 1184) en la zona de Languedoc, sur de Francia, principalmente para combatir la herejía de los cátaros o albigenses (predecesores del protestantismo). Esta fue promulgada ese año por el papa Lucio III quien emitió el decreto Ad abolendam en la que ordenó que se establecieran tribunales episcopales en toda la cristiandad latina para perseguir la «herejía» en todas las diócesis.

Aunque inicialmente era un tribunal que no aplicaba la pena de muerte, con el pasar de los años fue adoptando la tortura y muerte de los supuestos herejes (aquellos católicos romanos que decidían obedecer la Biblia por encima de los dogmas y la plenipotenciaria autoridad papal). Aunque también se encargó de investigar y juzgar «delitos» como la sodomía, blasfemia, el bestialismo, la hechicería/brujería y hasta las acusaciones de judaizar en secreto.

Con el pasar de los siglos, fueron muchos los encarcelados, torturados y asesinados por este para nada santo tribunal religioso, hasta que se dejó esta perversa práctica debido al inevitable crecimiento y fortalecimiento del protestantismo en el mundo, gracias a la apertura que trajo consigo la Reforma Protestante que acentuó su influencia sobre la política, cultura, educación y economía del mundo los últimos 500 años.

Sin embargo, y cuando se creía superada la persecución ‘legal’ a quienes profesan la fe en el Dios eterno de Israel y Padre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en la actualidad se está reeditando la persecución a los creyentes en Cristo y a Su Palabra contenida en la Biblia, sólo que esta vez no es un tribunal religioso plenipotenciario, sino a través de muchísimos tribunales diseminados por las naciones, quienes como una suerte de tribunal inquisitorial están persiguiendo a los cristianos por motivos de conciencia.

De esto no se salvan ni las personalidades del arte, la política, la educación, entre otras; quienes presionados por la agenda globalista y de ideología de género, ejecutada por el lobby LGBTIQ+, están arremetiendo contra aquellos que por causa de su fe cristiana se niegan a diseñar publicidad, hacer pasteles de bodas o tan solo con citar la Biblia en los pasajes donde Dios condena la práctica de perversión sexual como el afeminamiento, la homosexualidad, la pedofilia y cualquier otra práctica fuera del matrimonio heterosexual.

Actualmente uno de los casos más sonados de persecución por esta ideología inquisitorial es el de la parlamentaria cristiana finlandesa Päivi Räsänen, a quien hace año y medio el Tribunal del Distrito de Helsinki -capital de Finlandia- retiró todos los cargos contra ella, tras un largo juicio concluido el año pasado. Pero ahora, un fiscal apela esa decisión, atacando abiertamente las doctrinas cristianas como «difamatorias». El juicio contra ella fue retomado el 31 de agosto a petición de la Fiscalía.

A mediados de 2019, la parlamentaria y exministra del Interior de Finlandia, Päivi Räsänen, preguntó a los dirigentes de la Iglesia Evangélica Luterana a través de un tuit en Twitter y Facebook si era apropiado apoyar «el Orgullo», dadas las enseñanzas de esa organización protestante, a través del texto de Romanos 1:24-27, donde el apóstol Pablo habla acerca del vergonzoso acto de la homosexualidad (en hombres y mujeres) y la condena divina al mismo.

En aquel entonces, la policía acusó a Räsänen de «incitación al odio» e inició una investigación donde también está involucrado el obispo luterano Pohjola, autor de una serie de panfletos acerca de la sexualidad y la Biblia que la parlamentaria citó. Ambos, además, fueron acusados de «agitación de un grupo minoritario», por la publicación del tuit de 2019 sobre matrimonio y sexualidad, por extractos de un debate radiofónico de 2019 y por un panfleto para su iglesia en 2004; el delito del que los acusan se encuentra en la sección de «crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad» del Código Penal finlandés. Una barbaridad.

A pesar de su absolución unánime en el Tribunal de Distrito de Helsinki en 2022, la Fiscalía argumenta el veredicto de «no culpable» alegando que el Tribunal había llegado a una «errónea conclusión», lo cual está permitido por el sistema penal finlandés. Por esa causa ambos volvieron a ser juzgados desde el pasado 31 de agosto. La acusación el año pasado atacó las enseñanzas cristianas fundamentales e interrogó al obispo sobre su teología. El fiscal citó versículos de la Biblia del Antiguo Testamento y criticó el adagio «ama al pecador, odia el pecado».

Pero, ¿a quién se está juzgando realmente, a Räsänen y al obispo Pohjola? Ambos lo único que hicieron fue citar lo que dice Dios en la Biblia respecto a la depravación sexual; significa que indirectamente lo que está en juicio es la Palabra de Dios por no cuadrar con la moderna ideología de género ni con las diabólicas intenciones de la élite globalista.

Räsänen y Pohjola no son los únicos casos en el mundo, cada día vemos cómo los tribunales y parlamentos se convierten en los nuevos tribunales de la Inquisición, que parece ha vuelto con más fuerza que el pasado. Cada día se hace más difícil, en gran parte del mundo, citar tan siquiera la Biblia sin ser acusado de «crímenes de odio». Lo que antes era considerado por la Inquisición como «herejía» hoy es una agresión contra la minoría que pretende reescribir los postulados de la Biología que concuerdan plenamente con la Palabra de Dios.

Como antaño, en tiempos del infame tribunal inquisitorial, a quien están juzgando hoy realmente no es a la parlamentaria cristiana, sino a la Biblia misma, a Dios mismo que es el Autor de su Santa Palabra, porque lo que hizo Päivi Räsänen fue citar una porción de las Escrituras en un tuit, igual a lo que hacemos millones de cristianos en el planeta entero; pero el mundo perdido de hoy cada día más está llevando a Dios a los nuevos tribunales de la Inquisición en la persona de sus hijos en Cristo Jesús. ¡El Señor tenga misericordia de todos ellos!

Según las profecías bíblicas acerca de los tiempos del fin, aun luego de que la Iglesia sea trasladada por Cristo al cielo, el accionar de estos tribunales no cesará hasta la infausta entrada en escena del ‘falso profeta’ apocalíptico, a quien se le permitirá por un corto tiempo «dar aliento a la imagen de la bestia [el anticristo], para que la imagen de la bestia hablase e hiciera que fueran muertos todos los que no adoraran a la imagen de la bestia» (Apocalipsis 13:15). ¡Ya están advertidos…!

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