Francisco miente a la comunidad LGBTIQ

Francisco miente a la comunidad LGBTIQ

Hace días atrás el Papa Francisco y el Estado que gobierna, el Vaticano, publicaron comentarios de una persona transgénero joven en un podcast publicado, el segundo episodio de «Popecast» de Vatican Media, donde el jerarca católico le dijo a una joven de unos 20 años llamada ‘Giona’ que «El Señor siempre camina con nosotros… Incluso si somos pecadores, Él nos atrae cerca para ayudarnos. El Señor nos ama tal como somos; este es el amor loco de Dios».

‘Giona’ le dijo al Papa Francisco durante el podcast que estaban «desgarrados por la dicotomía entre su fe católica y su identidad transgénero».

Francisco en otra oportunidad dijo: «quién soy yo para juzgar», en una respuesta a una pregunta específica sobre los homosexuales. También ha condenado las leyes que criminalizan a los miembros de las comunidades LGBTIQ como un pecado y una injusticia.

El Papa señala continuamente que el matrimonio solo puede ser una unión de por vida entre un hombre y una mujer; sin embargo, de manera contradictoria, apoya las leyes civiles que otorgan derechos a las parejas del mismo sexo en asuntos burocráticos como pensiones y atención médica. Lo cual, además de ser una burla, es una vil farsa, una gran mentira para con las comunidades LGBTIQ.

¿Es cierto que «el Señor siempre camina con los pecadores y nos ama tal como somos»? Esta creencia que se viene repitiendo durante siglos no es cierta, es una gran mentira satánica que contradice las enseñanzas de la Biblia. Es cierto que Dios ama a su creación, hasta envió a su único Hijo a morir en nuestro lugar para salvarnos, pero sólo camina con aquellos que aceptan el sacrificio de Cristo y se someten a su señorío.

Voy a rescatar el contenido de un tuit de Maribel Vásquez (@MaribelVasquezJ), quien inició preguntando: «¿Es bíblica la frase; “Dios aborrece el pecado pero ama al pecador”?

Mahatma Gandhi (“hinduista”, la tercera religión más grande del mundo) dijo esto: “Odia el pecado, no al pecador”.

Tiempo después dicha frase fue tomada por muchos cristianos y en sus púlpitos y prédicas la mencionan así: ‘Dios aborrece el pecado pero ama al pecador’.

Lo interesante es que muchos dicen “como dice la Biblia”. Cuando realmente dicha frase no está en la Biblia y no es bíblica como muchas otras más, que lastimosamente muchos dicen “en la Biblia dice” como si estuviesen simplemente citando un versículo bíblico.

Esta famosa frase que dice: “Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador”, es un dicho conocido entre muchos, porque suena bien, pero nosotros no podemos adjudicar palabras a Dios sólo porque suenen “bonito”, la Biblia dice:

1ª Pedro 4:11. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”». [Fin del tuit].

Precisamente por eso afirmamos que Francisco engaña a las comunidades LGBTIQ, porque les hace creer que si ellos viven sus desórdenes sexuales y de identidad, pero van a misa, Dios les aceptará su modo de vida, cuando sabemos muy bien que Dios abomina a quienes viven en pecado deliberadamente y, por tal motivo, están en condenación.

El apóstol Juan lo señala tajantemente: «Todo aquel que comete pecado, quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley. Y ustedes saben que él [Cristo] apareció para quitar nuestros pecados, y en él no hay pecado. Todo aquel que permanece en él, no pecatodo aquel que peca, no lo ha visto, ni lo ha conocido. Hijitos, que nadie los engañe, el que hace justicia es justo, así como él es justo. El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto se ha manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios» (1ª Juan 3:4-9).

Más claro imposible.

Francisco en su diplomacia antibíblica pretende quedar bien con todo el mundo, aunque estos vivan de espaldas a Dios en su voluntaria práctica de pecado. Una cosa es que cometamos un pecado, porque somos una raza caída y pecadora, pero otra muy diferente en practicar (cometer voluntariamente o vivir deliberadamente en) pecado. Dios no tiene comunión absoluta con los pecadores, sólo nos puede ver a través del sacrificio de Cristo, y quienes tienen a Jesús como su único Señor y Salvador se consagran a Él y abandonan la práctica del pecado.

No olvidemos que «Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no se acerca a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sea evidente que sus obras son hechas en Dios» (Juan 3:17-21).

Se supone que Francisco conoce la Biblia, pero no la predica como es, sino que la falsifica para congraciarse con el mundo, de lo contario perdería a millones de feligreses que permanecen en esa religión, porque el mensaje del catolicismo es de tolerancia al pecado, muy pocos sacerdotes le dicen la verdad a la gente de que deben arrepentirse (apartarse de su vida pecaminosa) y consagrarse al Señor y vivir de acuerdo a la Biblia para que puedan ser salvos.

Lo que cualquier pastor sensato le hubiera dicho a ‘Giona’, este joven transexual confundido y perdido en su pecado, es que debe arrepentirse de su manera de vivir, reconocer que sólo se nace siendo hombre o mujer, que debe recibir a Cristo como su único Señor y Salvador y vivir de acuerdo a Su Palabra contenida en la Biblia, si es que desea realmente cambiar y escapar de la condenación eterna; porque de lo contrario estará viviendo de espaldas a Dios y Él también le dará la espalda por causa de su vida pecaminosa.

Es cierto que Dios ama a los pecadores«porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16); pero abomina su pecado, y quien vive practicando pecado se vuelve abominación para con Dios.

Eso y muchas cosas más es lo que enseña la Biblia, pero que Francisco y su religión antibíblica no enseñan.

Y, por último, Francisco vive señalando: «quién soy yo para juzgar»; es cierto, nadie puede juzgar a su prójimo, pero sí tenemos el deber de pasar su vida por el espejo de las Sagradas Escrituras y, sobre la base de ellas, instruir, aconsejar y juzgar sus hechos, para poder aplicar los correctivos que establece Dios claramente en la Biblia, lo cual el Papa no hace, para desgracia de toda la feligresía católico romana; porque no son sólo a los trans a quienes engañan, sino a todos los demás pecadores por igual.

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